Sola, navegando en este mar de sufrimiento de dolor, tratando de llegar a la luz que cada vez se hace más lejana y a la vez más cercana. Ya no puedo continuar siento que la energía se me va y que me carcomen por dentro. Mi corazón deja de latir, apenas lo oigo como el murmullo de un ratón solitario. Sigo navegando y mis energías se las lleva el viento como un montón de arena en el desierto. Avanzando despacio, con las ganas agotadas y sin ganas de vivir, me lleva el mar para ya no más sufrir.
Lourdes Gutiérrez León
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