
No sé si sea amor; quizás deba llamarlo desatino, ilusión, dolencia, enfermedad terminal. Como un vil ladrón te has adueñado de mi voluntad, fortaleza y pensamientos y me haces sentir cosas que no quiero; me haces dedicarte suspiros, sueños y estas ahí impávido viendo cómo en tus pies me rindo, cómo en tus pies muero Es tuyo este sentimiento, en contra de mi voluntad y del mundo entero. Es tuyo, tómalo porque es verdadero; es tan sincero como que estamos vivos hoy y es lo más lindo que alguien podrá obsequiarte en esta, tu existencia efímera bendecida por el cielo. ¿Príncipe o rufián? Sólo sé que por ti supliqué al tiempo no transcurrir, a la lluvia no caer, al sol no aparecer para que los minutos fueran eternos, para que las horas fueran infinitas porque te tenía a mi lado, lleno de magia, de maravillosa bondad. Así quería tenerte por siempre junto a mí. A tu lado olvidaba que afuera había un mundo que nada tenía que ver con un cuento de hadas, un mundo que cada día era más cruel y muy difícil
existir en él.De repente la realidad me apuñala por la espalda y hace que desciendas de ese altar de mármol en el que te coloqué y que tú no mereces. Es enfermedad esto que siento, enfermedad que duele y que no logro curar con nada. La realidad es que tú no eres más que un simple muchacho lleno de defectos y yo una tonta que no consigue ver en ti otra cosa que un príncipe bueno. Tú eres el pasadizo secreto al jardín encantado de las ninfas, de las miradas que dicen “te quiero” pero de repente cayó el velo que disimulaba tu encanto y empecé a sentir que tu aroma no era la fragancia de un Dios, sino el perfume de un mortal. Sí, de un mortal.
Maricielo Guzmán Jaciw
2 comentarios:
que xvr... me encanto tu poema mari.. esTa bravazo..!!
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